José Elías's profileJosé Elías - Espacio L...PhotosBlogLists Tools Help

Blog


    August 29

    Muerte sin fín

    José Gorostiza
    (fragmento)
     
    Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo,
    es una muerte de hormigas
    incansables, que pululan
    ¡oh Dios! sobre tus astillas,
    que acaso te han muerto allá,
    siglos de edades arriba,
    sin advertirlo nosotros,
    migajas, borra, cenizas
    de ti, que sigues presente
    como una estrella mentida
    por su sola luz, por una
    luz sin estrella, vacía,
    que llega al mundo escondiendo
    su catástrofe infinita.
     
      
     
    August 15

    Yira

    Enrique Santos Discepolo
    (Tango)
     
      
    Cuando la suerte qu' es grela,
    fayando y fayando
    te largue parao;

    cuando estés bien en la vía,
    sin rumbo, desesperada;
    cuando no tengas ni fe,
    ni yerba de ayer
    secándose al sol;
    cuando rajés los tamangos
    buscando ese mango
    que te haga morfar...

    la indiferencia del mundo
    -que es sordo y es mudo-
    recién sentirás.

    Verás que todo es mentira,
    verás que nada es amor,
    que al mundo nada le importa...
    ¡Yira!... ¡Yira!...
    Aunque te quiebre la vida,
    aunque te muerda un dolor,
    no esperes nunca una ayuda,
    ni una mano, ni un favor.

    Cuando estén secas las pilas
    de todos los timbres
    que vos apretás,
    buscando un pecho fraterno
    para morir abrazada...
    Cuando te dejen tirao
    después de cinchar
    lo mismo que a mí.

    Cuando veas que a tu lado
    se prueban las ropas
    que vas a dejar...
    Te acordarás de este otario
    que un día, cansado,
    ¡se puso a ladrar!

    Verás que todo es mentira,
    verás que nada es amor,
    que al mundo nada le importa...
    ¡Yira!... ¡Yira!...
    Aunque te quiebre la vida,
    aunque te muerda un dolor,
    no esperes nunca una ayuda,
    ni una mano, ni un favor.

     

    La noche de los feos

    Mario Benedetti
    (principio)
     
    Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la operación. Mi asquerosa marca junto a la boca viene de una quemadura feroz, ocurrida a comienzos de mi adolescencia.

    Tampoco puede decirse que tengamos ojos tiernos, esa suerte de faros de justificación por los que a veces los horribles consiguen arrimarse a la belleza. No, de ningún modo. Tanto los de ella como los míos son ojos de resentimiento, que sólo reflejan la poca o ninguna resignación con que enfrentamos nuestro infortunio. Quizá eso nos haya unido. Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. Me refiero al odio implacable que cada uno de nosotros siente por su propio rostro.